Mortalidad infantil es la menor de la historia

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Campinas registró el año pasado 7,97 muertes por mil nacidos

La tasa de mortalidad infantil de Campinas cayó un 32,7% en los últimos diez años y se redujo de 11,85 muertes por cada mil nacidos vivos en 2005 para 7,97 en el año pasado, la tasa más baja de la historia de la ciudad, de acuerdo con la Secretaría Municipal de Salud. La mortalidad de bebés con menos de 1 año de edad es uno de los indicadores más utilizados para medir las condiciones de la salud de la población, porque él retrata el grado de desarrollo humano de una sociedad. Campinas ha logrado reducir la mortalidad infantil en parámetros superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que estima aceptable una tasa de diez muertes de niños menores de 1 año por cada mil nacidos vivos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) orienta que el mundo necesita alcanzar por lo menos una tasa menor de 10 hasta 2020, según la Declaración de la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas que ocurrió en 2000 en la ciudad de Nueva York. La reducción de la mortalidad, de acuerdo con el Secretario de Salud, Carmino de Souza, es el resultado de la importante mejora que se ha producido en la calidad de la asistencia prenatal ofrecida a las mujeres embarazadas, la asistencia en el parto y el cuidado del recién nacido. «Antes los bebés que nacían con un kilo, difícilmente sobrevivían. Hoy los niños que nacen con 500 gramos sobreviven y sin secuelas», dijo. Según él, la red ofrece prenatal de calidad a las mujeres embarazadas, con, por lo menos, siete visitas al doctor y al mínimo dos ultrasonografías para el acompañamiento del bebé, lo que garantiza un parto bien planeado. «A pesar de toda la reducción de camas obstétricas que se han producido en Brasil, Campinas tiene el privilegio de poseer la Maternidad de Campinas, que se encarga del 70% de los partos y es el único hospital que atiende por el Sistema Único de Salud (SUS), que tuvo un incremento de camas», dijo.

El secretario también citó la importancia del Centro de Atención Integral a la Salud de la Mujer (Caism) de Unicamp que posee una UCI neonatal de punta, el Hospital Celso Pierro, además de una red particular importante en la asistencia. Según él, la tasa de mortalidad infantil de Campinas está muy cerca de los niveles internacionales. Estados Unidos, por ejemplo, tiene tasa de 7,07, mientras Cuba, conocida por el alto nivel de su asistencia médica, tiene una mortalidad infantil de 6,66 por cada mil nacidos vivos. Según las Naciones Unidas, la menor tasa mundial de mortalidad de bebés es la de Singapur, con 1,92 en 2010, último dato disponible. La peor es la de Afganistán, con 121,63 muertes por cada mil nacidos vivos. En Brasil, la tasa registrada en 2014 fue de 12,9 (la de 2015 todavía no fue divulgada).

La coordinadora de Salud del Niño y del Adolescente, Tânia Maria Marcucci, evalúa que es prácticamente imposible esta tasa llegar a cero, porque hay diversas situaciones donde no existen maneras de salvar la vida del bebé. Hoy en día, en Campinas, los recién nacidos mueren debido a la malformación, defectos cardíacos y anomalías. «Incluso cuando algunos nacen con enfermedad del corazón, así mismo logramos salvar a los bebés con cirugía, a veces incluso con procedimiento mientras aún es un feto, a causa de los avances en la medicina fetal», dijo. Además de toda la tecnología que la ciudad dispone, existe algunas acciones en el área de la asistencia que recién han sido adoptadas y que tendrán impacto en la reducción de la mortalidad y en la mejora de la calidad de vida de los bebés. Una de ellas fue la implantación de la Casa de la Gestante de Alta Vulnerabilidad, en sociedad con el Instituto Padre Haroldo, que abriga embarazadas que viven en las calles o son drogadictas. Allí las mujeres reciben la atención de desintoxicación, alimentación, tratamiento médico para que lleguen al parto en condiciones iguales a las mujeres que no utilizan drogas. «En una situación como ésta, las decisiones que vengan a tomar sobre el bebé van a ser más racionales y equilibradas. Si desear donar al bebé, la decisión es ciertamente racional, pensada», afirmó.

 

Seguimiento en la gestación asegura salud

La estudiante universitaria Ana Cláudia Maack, de 26 años, y el compañero Cristofer Rodrigo Luciano, de 34 años, tomaron todos los cuidados para que Claus, hoy con 2 meses, naciera saludable. “Realicé el seguimiento precoz con él, porque me fui a la consulta con un clínico general y descubrí que estaba embarazada. Estaba con cinco semanas y ni mismo sentía nada. Fui orientada a realizar el pre-natal, comparecí a todas las consultas, primero mensualmente y a partir del segundo trimestre cada vez más frecuente”. En la época en que el diagnóstico salió, su mayor preocupación fue con el virus del zica y, por eso, el uso de repelente fue constante.

La doña de la casa Yasmin Goulart, de 20 años, madre de Levy, de 1 mes y de Luiz Henrique, de 2 años, sabe sobre la importancia del seguimiento pre-natal. “En el primero embarazo, realicé seguimiento hasta los seis meses y, en el segundo, de los cuatro meses a los nueve meses, y yo percibí que, con seguimiento, es muy mejor y más fácil. En el primero, mi preocupación era por ser la primera experiencia y, en el segundo, ya me preocupé si estaba saludable y con alimentación adecuada. Sigo lo más viejo hasta hoy, cuando se queda enfermo, y el menor pretendo seguir por lo menos hasta completar un año”.



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